Sobre la metáfora (fragmento)
Defino metáfora como un símil en el que el objeto de referencia es obviado y sólo aparece el objeto con el que se le compara.
¿Cuál sería el problema de la metáfora que quiero plantear? La interpretación de la misma, donde un mismo objeto de comparación puede representar una multitud de objetos de referencia, esto es, el problema de la metáfora es su falta de univocidad. ¿Cómo se soluciona esta carencia? A través de la contextualización de la metáfora.
Estudiaré este proceso en dos ámbitos particulares del lenguaje:
Lenguaje cotidiano: posee metáforas entendibles por todos sus usuarios, luego son unívocas. ¿Cómo se ha producido esta homogeneidad de interpretaciones? La metáfora, como tal, se ha desnaturalizado y ha perdido su carácter de símil para transformarse en sinónimo. Es decir, la metáfora ha dejado de ser símbolo (entendiendo este como representación de un objeto) para ser objeto mismo.
Lenguaje literario: distinguiré dos tipos:
Tradicional: en él, las metáforas también han pasado a ser sinónimos debido al amplio conocimiento de los autores clásicos que las utilizaran, así como por su uso por otro tipo de autores. Aquí, las metáforas están contextualizadas y han perdido su valor lírico para formar parte del semántico estrictamente.
Personal: en este lenguaje, las metáforas conservan su valor inicial de libertad interpretativa, de símbolo, si bien entendemos que a causa de su relevancia pueden llegar a formar parte del lenguaje literario tradicional. Para poder contextualizarlo se trata de aprehender este lenguaje para ir desentrañando el significado de sus metáforas a través de las señales que nos va ofreciendo en sus textos (claves).
Obviamente existen relaciones de retroalimentación entre estos tres tipos de lenguajes, punto del que sólo me interesa destacar la vulgarización de las metáforas (del uso tradicional al cotidiano) y la literaturización de las mismas (del uso cotidiano al literario).
Sin embargo, hasta ahora, he realizado un planteamiento racionalista entorno a la metáfora, es decir, he tratado de señalar el método por el que poder entender la metáfora. Pero, ¿es válido este presupuesto? ¿Tiene sentido intentar explicar una metáfora? La respuesta es que no siempre es válido este planteamiento.
El punto básico del que nace mi planteamiento es el de suponer que siempre una metáfora es símil de un objeto existente en el lenguaje y representado a través de otro objeto de ese mismo lenguaje o, lo que es lo mismo, la metáfora se construye con el lenguaje para sustituir o representar otras palabras de ese lenguaje. Ahora bien, ¿qué sucede si se crea una metáfora sin correspondencia con palabras del lenguaje? Lo que ocurre es que a metáfora se hace símbolo perenne, sin posibilidad alguna de llegar a ser sinónimo, pues no existe palabra en el lenguaje que pueda contenerla.
Este fenómeno lo considero como creación del lenguaje, ampliación del mismo. Pero para entender esto en toda su magnitud, he de generalizar el concepto de metáfora: el lenguaje mismo es una metáfora de la realidad, donde cada palabra representa un objeto de aquella (símbolo). Pero el lenguaje es limitado y no posee la cualidad de contener todo objeto de la realidad en sí mismo a través de palabras específicas, sino que a partir de un número determinado de palabras intenta describir la realidad, teniendo que inventar nuevas palabras cuando la definición del objeto a describir se hace demasiado compleja. Esto sucede ocurrir con la aparición de nuevos objetos en la realidad. Sin embargo, esto no plantea un límite para la creación del lenguaje, ya que objetos existentes pueden ser redefinidos a través de una metáfora que contenga todas las palabras de la descripción.
(c) Sergio Palomo